Gracias 2020

Igual te sorprende que mi balance de 2020 sea de gratitud. En primer lugar, me gustaría aclarar que en este artículo solo reflejo mi visión personal sobre un año que nos está poniendo a prueba como especie y como individuos. Según haya sido tu experiencia, tu visión será otra. Y creo que es importante compartirlas para enriquecer el mundo con opiniones personales que seguramente son sentidas por muchas otras personas.

La cifra de fallecidos por COVID-19 en 2020 se acerca a los dos millones . Si tienes algún familiar o ser querido entre ellos, vaya por delante mi más sentido pésame y toda la fuerza del mundo para seguir caminando. Esta pandemia pasará cuando la mayoría de la población se haya infectado con el virus, ya sea de manera natural –con consecuencias imprevisibles- o de forma controlada mediante las vacunas que nos permiten una respuesta inmunológica.

¿Por qué gracias?

  • Por pararnos
  • Por obligarnos a la reinvención.
  • Por hacernos apreciar lo realmente importante de la vida.

“Pensé que 2020 sería el año en que conseguiría todo lo que quiero. Ahora sé que 2020 ha sido el año en que aprendí a apreciar todo lo que tengo”.

Apenas un par de días antes de que se decretara el estado de alarma yo estaba con el pie en un avión camino a Bilbao y luego a Madrid. El año prometía mucho con formaciones presenciales en empresas a nivel nacional y con eventos programados hasta prácticamente el final de temporada. Iba a ser el año en que conseguiría lo que tantos años me había costado: consolidarme como entrenadora en Oratoria a nivel nacional para perfiles profesionales y directivos, que por cierto son los que más me gustan.  

Y todo se paró. Se suspendió. Adiós, bye bye. Perdí de sopetón prácticamente todas las fuentes de ingreso del año. Como tantas otras personas.

La Comunidad Oratoria Training Camp.

Gracias, gracias y gracias. Nunca tendré palabras suficientes para agradecer a la comunidad de Oratoria Training Camp su implicación durante el confinamiento. Si no la conoces, esta comunidad es la formada por personas que se han entrenado conmigo o con otras profesoras de la Escuela en cualquier tipo de formación en Oratoria y Comunicación. 

La comunidad está formada por profesionales y especialistas con una gran vocación de servicio que no dudaron ni un segundo en participar, compartir e intervenir como ponentes en los seminarios web que impartimos con el único fin de ayudar a los demás a sobrellevar el confinamiento. 

Hablamos sobre finanzas y economía doméstica en plena paralización de la actividad, de cómo sobrellevar la angustia y el estrés, de despertar la creatividad en tiempos de crisis, de inteligencia y fortaleza emocional, de armonía familiar, legislación, tecnología, docencia,  pequeño comercio, cómo montar un negocio online, …. Tienes todos los seminarios en este enlace.

Cada profesional desde su área dio lo mejor de sí en estas conferencias en remoto que -me consta- ayudaron a muchísimas personas en momentos tan delicados. Dicho de otro modo, preferimos en ocuparnos en aquello que podía cada uno aportar que en preocuparnos sin más. 

Y ocuparse en lugar de preocuparse es uno de los distintivos de nuestro Método y también de los profesionales que entrenan con nosotros. De ambos estoy tremendamente orgullosa. 

Re-montar el negocio. De presencial a remoto

Para ayudar a otras personas en pleno confinamiento hubo que aprender mucho y rápido de sistemas de comunicación por internet, videoreuniones, plataformas, etc. Y si algo tengo claro es que el formato remoto ha llegado para quedarse en una convivencia absolutamente normalizada con el presencial.  Aprendizaje

Hace mucho tiempo que no sabéis de mí en redes sociales. Efectivamente, he estado ocupada en transformar un negocio presencial a remoto. En probar nuevas fórmulas con el mismo Método Oratoria Training Camp que ha demostrado su eficacia en ambos formatos.  Aprendizaje

Aquí tengo que dar las gracias de nuevo a personas que han entrenado conmigo o que han visto alguno de los video tutoriales del canal de YouTube. Ni yo misma era consciente de la capacidad de influencia que se puede tener a través de Internet ni de cómo te puede llegar a posicionar ni, sobre todo, cómo puedes llegar a inspirar a personas de cualquier parte del planeta. Aprendizaje.

Lo realmente importante. Abrazos, comida, cultura y Ciencia.

“Nos educan como productores y consumidores, no como hombres libres”.

José Luis Sampedro

En este confinamiento creo que este pensamiento se ha convertido en evidencia. Hemos tenido que parar de consumir y de producir a la fuerza para darnos cuenta de aspectos fundamentales como seres humanos.

Foto Gisela Merkuur. Fuente: Pixabay

Nunca pensé que los abrazos y los besos a nuestros mayores, amigos y seres queridos fueran tan importantes. No los valoré hasta que me los quitaron de cuajo de forma cruel e inesperada.

Nunca pensé que vería a mis padres a metros que parecían kilómetros, que escucharía sus voces distorsionadas por la emoción y las mascarillas ni que  sentiría una tremenda impotencia porque seres invisibles nos habían arrebatado el contacto de la piel, tan primario, tan esencial.

Nunca le di tanta importancia a tener un plato sobre la mesa hasta que los mercados se convirtieron en actividad esencial y eran de los pocos negocios abiertos durante el confinamiento. Saber que en plena pandemia los agricultores, repartidores y empleados de toda la cadena de distribución de alimentos estaban ahí fue un alivio. Gracias.

Me paré a pensar la cantidad de personas que intervienen en cada comida: que ese alimento sea cultivado, recogido, envasado, distribuido hasta llegar a la mesa. Ahora más que nunca que agricultores, pescadores y ganaderos deben ser mejor retribuidos y en nuestra mano está comprar en lugares donde se les paguen precios justos. ¿Has probado a comprar en una cooperativa?

Nunca pensé que necesitaría tanto la música, el teatro o la poesía. Los sonidos de los aplausos a las ocho de la tarde nos unieron como individuos, canciones nuevas y otras que forman parte del acervo popular nos hacían sentir parte de un todo mucho más grande que nosotros. El poder de la voz es inmenso. Cantar se ha convertido en mi terapia desde el confinamiento.

Y gracias a mis vecinos, que nos amenizaron las jornadas con música desde sus balcones. Otro gran aprendizaje: el poder del cuerpo contra la tristeza y la ira. Si bailas es difícil estar triste o enfadado.

Doy gracias a todos los artistas que de forma desinteresada cantaron en remoto en festivales improvisados, a artistas como Rafael Alvarez “El Brujo” que se subió a un escenario sin público y representó obras clásicas en remoto desde Pozuelo de Alarcón. Y a todos los poetas y poetisas que nos han hecho sentir humanos en momentos de incertidumbre.

Y el último y más sonoro GRACIAS se lo doy a la Ciencia.

Maltratada por todos los gobiernos, sin recursos suficientes, sin la valoración que merece en los medios de comunicación, la Ciencia y la Tecnología se han revelado vitales en la contención de los efectos del COVID-19. 

La gripe española causó 50 millones de muertos a principios del siglo XX. En 2020 hemos tenido cerca de 2 millones. ¿La diferencia? Que ahora mismo no hay una Guerra Mundial con movimiento de tropas infectadas por todo el planeta y que la comunidad científica en un esfuerzo sin precedentes ha compartido conocimientos y estudios para desarrollar una vacuna en un tiempo récord. 

Gracias a todas las personas que se han dejado la piel en la investigación de esas vacunas que permitirán que muchas personas sobrevivan al virus.

Y a las que cada día investigan contra el cáncer, las enfermedades raras y las no tan raras.

En definitiva, GRACIAS a este año 2020 por frenarnos en seco y permitirnos valorar los aspectos fundamentales de la vida: la salud, la familia, los alimentos, el hogar, la Ciencia y la Cultura. Aquello que nos convierte en humanos. 

Esto no es un final feliz. Es un aviso. Creo que el Planeta nos está advirtiendo como puede sobre las heridas que le estamos causando. Y haremos bien en escuchar. En los países desarrollados estamos llamados a bajar nuestro nivel de consumo y a vivir de la forma más respetuosa que podamos con la naturaleza para tener un futuro. Y no soy optimista en este sentido porque la alternativa es la extinción.

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