Martes, 17 marzo. El día y mi ánimo amanecen grises. La noticia de que el confinamiento se puede prolongar hace mella y siento una tremenda añoranza por salir a la calle, pasear, tomar el sol, hacer ejercicio al aire libre y, sobre todo, por abrazar a mis padres, a mis suegros a mi familia….

Seguro que esta línea de pensamiento también está presente en vosotros y estáis como loc@s por salir, tocar, abrazar, besar, celebrar, tomaros una caña en un bar… qué poco cuestan las cosas que nos hacen felices y qué poco las valoramos hasta que las perdemos.

Dejarse llevar por esta línea de pensamientos es natural y lógico pero no me apetece en este momento. Quiero sacar adelante el proyecto que tenía pensado, así que pongo en marcha una actividad maravillosa, saludable y gratis (no es ninguna app) como es la meditación.

Desde que volví del viaje a Japón con un grupo maravilloso y lleno de sorpresas, guiado por el excepcional Marcos Cartagena la meditación ha entrado a formar parte de mi vida. En algún post os contaré el reto del Sistema Hanasaki y cómo el libro y el viaje cambiaron mi vida porque también puede cambiar las vuestras para daros paz y serenidad.

Os recomiendo encarecidamente meditar unos minutos cada día. Es difícil al principio porque nuestra mente se comporta como un caballo desbocado de pensamientos pero poco a poco se puede domar y la sensación posterior de serenidad es fantástica.

Os dejo este video del Dr. Mario Alonso Puig donde lo explica mucho mejor que yo e incluso contiene una meditación guiada por su voz ¡qué voz, madre mía!

De Mario Alonso también te recomiendo su libro «El Arte de mantener la calma» que aborda el Mindfulness desde una perspectiva científica. Te lo cuenta en este audio.

Y si tenéis niños este canal os puede ayudar mucho a calmarlos. También os puede servir a vosotros como iniciación a la meditación. Cuando mi hijo más pequeño estaba nervioso y no se podía dormir le ponía el audio de «Tranquilo y atento como una rana» y se quedaba frito.

Os paso enlace al canal de Eline Snel.

Salgo a comprar y, por primera vez, no me importa decirlo me pongo mascarilla. Guantes también. Y me sorprende que la mayoría de las personas no las lleven, no por ellas sino porque pueden ser portadoras del virus y no saberlo. Escucho a una señora decir «ponerse guante es tontería, porque total, te tocas la cara igual». Le contesto, «disculpe, no es por mí. Me los pongo porque seguro que yo voy a tocar un montón de cosas en este supermercado, hace un rato estornudé o me toqué la cara y me parece que llevar guantes es lo mínimo que puedo hacer por respeto a los demás». «No lo había pensado», me responde.

Por cierto, en Japón mucho antes de que apareciera el COVID-19 ya se veían personas por la calle y en los transportes públicos con mascarilla. «¿Por qué?», le pregunté a Marcos. «Para no contargiarse ellos o no contagiar a otros si están enfermos». Mucho que aprender, todavía

Herramientas descubiertas:

Instagram

Madlipz

Aules

Meditación con Mario Alonso Puig (adultos)

Meditación con Eline Snel (niños)