Domingo, 15 marzo. No sé si a vosotros os pasa que os vienen las ideas cuando estáis durmiendo y, caray, si son buenas merece la pena madrugar y escribirlas por lo menos en un papel para darles forma y que puedan convertirse en realidad.

Eso es lo que me ha pasado hoy. ¿A quién se le ocurre madrugar un domingo? A mí. Las ideas no entienden de calendario y se me ha ocurrido un proyecto maravilloso que puede ayudar a muchos de vosotros en los próximos meses, donde el ordenador y la cámara pueden ser vuestros mejores amigos. Dejadme unos días que le dé forma y en breve os la cuento. Si algo tengo claro es que todos debemos arrimar el hombro y la parte esencial será gratuita.

Paso buena parte de la mañana planificando el proyecto y al mediodía en mi urba se pusieron de acuerdo para salir a los balcones y poner el himno de España. ¡Impensable hace 2 semanas! Y como en este país nos gusta más la fiesta que a un tonto una tiza, tras el himno solemne pusieron «La cazadora», que es la canción con «coreografía oficial» de mi urbanización. Me encanta. Fue muy divertido ver a mis vecinos, algunos en pijama, otros disfrazados, seguir cada uno en su balcón la coreografía con una coordinación y un ritmo perfectos, como si lo hubiéramos ensayado, vamos. Se nota en este video quiénes vamos a las fiestas de la urba y nos sabemos el baile y quiénes no, jajaja.

En este video grabado por alixiglesias nos podéis ver. ¡Este año las fiestas de la urba serán LA CAÑA! Lo vamos a pillar con unas ganas…

Será el baile, el buen rollo, la coordinación, la música, yo que sé, el caso es que supone un subidón en plena mañana. Aperitivo en familila con brindis incluido por wassap y paellita, de domingo, que no falte.

Aperitivo y paella de los domingos. Manteniendo las buenas costumbres.

Bajo a la panadería del barrio donde entramos de uno en uno y la dependienta está con mascarilla, a la tienda de comestibles donde hacemos cola en la calle para entrar de dos en dos y en la fila de fuera, bien separaditos. Lo aceptamos, lo normalizamos. Aunque es raro. Muy raro.

Rozalén en concierto privado.

Por la tarde, siguiendo el #yomequedoencasafestival, vemos actuar a Rozalén desde su casa. Y nosotros en la nuestra. Me encanta esta mujer que tiene una forma tan personal, diferente de cantar y ha triunfado siendo ella misma, sin necesidad de enseñar piernas ni escote y que colabor habitualmente con causas benéficas. Es muy «ella» y la autenticidad y la ayuda al prójimo me parecen los mejores valores en los tiempos que corren.

Durante media hora nos cuenta que este confinamiento le va a servir para quedarse en casa y acabar de componer su próximo disco, que ya se lo estaban reclamando. Canta «Girasoles», «Justo» (una canción dedicada a su abuelo desaparecido durante la guerra civil con la que se nota que se emociona), una versión maravillosa de «La belleza» de Aute y, por supuesto, «La puerta violeta».

Aunque es una canción contra la violencia de género, os invito a cantarla pensando en qué habrá detrás de esa puerta violeta cuando acabe este confinamiento. Si pudieras dibujar una puerta violeta en tu pared y entrar en ella ¿adónde te irías? ¿adónde irás cuando todo esto acabe?

Te dejo la versión con letra para que la cantes.

Mis reflexiones de hoy.

Veo cada vez más banderas de España en el balcón y cada vez somos más los que gritamos ¡Viva España! Esto me hace pensar que ha tenido que llegar un enemigo común para unirnos. Cuando nos sentimos perdidos necesitamos símbolos, estructuras estables a las que agarrarnos, llámese bandera, llámese país, llámese baile de la urba, necesitamos formar parte de algo más grande que nosotros mismos y darnos fuerza entre todos.

¿Cuánto durará esta unidad? Depende de todos y cada uno de nosotros. Nos esperan semanas muy duras y lo que espero es seguir bailando con mis vecinos con el mismo buen rollo. Por mi parte, de momento, eludo compartir memes, artículos, etc. de críticas que no aportan soluciones. Es lo único que puedo hacer.

Herramientas descubiertas:

Instagram (sí, eso también es raro)