Opinión: Marisa Picó.- Leo con preocupación en El País digital la noticia de que en Estados Unidos se están planteando una Ley Sinde a gran escala hasta el punto de que Google, Yahoo, Twitter, Facebook, Paypal, AOL, Amazon, Mozilla y otras grandes ciberempresas han amenazado con boicotear la iniciativa con un apagón digital el 23 de enero.

Una ley que, según el diario, “aspira a reforzar la persecución de la piratería digital otorgándole al Departamento de Justicia estadounidense el poder de criminalizar a toda web que aloje contenidos ilegales, desde un blog anónimo en Rusia a la mismísima red social Twitter si un usuario tuitea un link a una web con contenido ilegal”. Pero la iniciativa va más allá, “obliga a los proveedores de dominios, (la gran mayoría están alojados en Estados Unidos, aunque la web esté por ejemplo en España), a inhabilitar toda web sospechosa, provocando de facto su desaparición de la red. De lo contrario, ellos mismos se exponen a entrar en la lista negra”.

Ley Sinde-Wes, Ley SOPA, son leyes que pretenden proteger los derechos de autor pero que, desde mi punto de vista, esconden algo mucho más perverso: controlar contenidos en la Red.

Hay que proteger los derechos de autor, sin duda. Soy formadora y me he encontrado con que asistía a una copia de mi propio curso, dicho de otro modo: otro estaba ganando dinero con un temario preparado por mí y en el que yo había invertido muchas horas de trabajo. Protección de la propiedad intelectual, sí; perpetuación de intermediarios prescindibles, no. Limitar la libertad de expresión, aún menos.

Y se trata de eso. Las citadas leyes sólo pretenden perpetuar modelos de mercado donde hasta ahora eran necesarios determinados intermediarios. Pero internet está eliminando a aquéllos que no proporcionan valor añadido. El caso de Naranjas Lola es el más palmario: si yo produzco naranjas y las puedo llevar directamente a tu mesa a un precio razonable a través de internet ¿para qué necesito cooperativas, distribuidores, hipermercados, etc?

Pues lo mismo con la música, los libros, los garbanzos o las sillas y perdón por simplificar tanto, porque ya sé que no se puede piratear una naranja. Internet está destrozando a los lobbies tradicionales que controlan la distribución. Vamos un paso más allá ¿porqué la Ley SOPA quiere incluso penalizar a los proveedores de dominios en internet? Porque son los distribuidores de internet a escala global, los nuevos competidores que alojan los dominios web de millones de individuos, consumidores, millones de usuarios que generan opinión a diario y que cada vez cuestionan más el sistema establecido.

Los distribuidores tradicionales controlando a los que almacenan y hacen posible la interacción de millones de internautas ¿o no se trata de eso?